La Farnaca de Cambrils

Si observáis atentamente la fachada de la iglesia de Santa Maria de Cambrils, la encontraréis. La Farnaca es una figura mitológica con un cuerpo mitad pájaro mitad réptil, con cuernos de cabra y cola y crin de león. Su andar pausado, majestuoso y tranquilo la convierte en el centro de las miradas cuando sale a la calle o cuando preside el correfoc (o correfuegos). Le encanta la gente y siempre está dispuesta a participar en cualquier actividad. Menos mal que puede volar, nadar, luchar e incluso subirse a la montaña como si nada. Podéis ver a esta bestia de fuego cada vez que se celebra la fiesta mayor de la villa y en ocasiones especiales. Le encantan los bailes de bestiario catalán y no se pierde ninguna Noche de Fuego en Cambrils ni los animados encuentros de bestias de fuego. Si vais a Cambrils para la Fiesta Mayor, la encontraréis bailando y escupiendo fuego por el hocico.

El viejo Pirata Dragut de Salou

El viejo corsario otomano Dragut fue muy conocido en la costa de Salou por sus abordajes. Después de la muerte de su protector, el pirata Barbarroja, Dragut se lanzó a la conquista del Mediterráneo. Capitaneaba una flota de 24 bergantines con los que conquistaba puertos y ciudades. Un día llegó por sorpresa a Salou. Nadie vio de donde salía, pero Dragut hundió la iglesia y el castillo del poblado de Barenys, secuestrando a muchos de sus habitantes. Los piratas se enriquecieron en Salou exigiendo dinero para el rescate de la gente y también saqueando las casas del pueblo. Los ataques sorpresa de Dragut eran legendarios. Nadie sabía de donde salía, hasta que se descubrió que aprovechaba siempre la noche para ocultar sus naves y al alba movilizaba a sus hombres para saquear las poblaciones. Dragut era un pirata muy listo.

La Doncella de Vila-seca La Pineda Platja

En el año 1147 el conde de Barcelona, Ramon Berenguer IV, organizó una expedición para conquistar Almería, ciudad refugio de piratas musulmanes. El almirante de la flota catalana era el noble Galceran de Pinós que desafortunadamente fue capturado y encarcelado por los sarracenos, junto con su caballero Sancerní. Para liberarlos, los sarracenos pidieron un rescate considerable que incluía vacas, caballos, dobles de oro y 100 doncellas vírgenes. El día que las doncellas salían desde el puerto de Salou, Sant Esteve y Sant Genís aparecieron ante los encarcelados y los liberaron del cautiverio, llevándolos de vuelta a Salou. Ahí Galceran de Pinós supo todo lo que su pueblo había hecho para conseguir su liberación y para celebrarlo regaló vestidos a todas las doncellas y bailaron y cantaron hasta que oscureció.

El Dragón Caramot de El Vendrell

Había una vez un dragón que vivía en unas cuevas cercanas al Vendrell. Se llamaba Caramot. Su madre, preocupada porque era demasiado pequeño y un poco apocado, estaba siempre muy pendiente de él para que comiera más y se pusiera muy robusto. Los dragones de la comarca se reían de él porque no sabía sacar fuego por la boca. Tampoco podía atemorizar a los payeses porque no parecía lo suficientemente malo. Pero poco a poco, la constancia de su madre dio sus frutos y Caramot se convirtió en una bestia grande y fortachona por sorpresa de toda la comarca. Con más de 20 metros de largo y 750 kilos dejó de ser un dragón pequeñín para convertirse en una de las bestias de fuego más grandes de Europa. Lo podéis ver muy ufano por la fiesta mayor del Vendrell y en ocasiones especiales. Su gigantesca boca escupiendo fuego os dejará boquiabiertos.

La Víbria de Calafell

Las hembras de los dragones también tienen su historia, si no que se lo pregunten a la Víbria de Calafell. Con su pico de águila, las zarpas y las alas de murciélago esta criatura de la mitología fantástica medieval no se pierde ninguna celebración de esta villa. Si levantáis la vista y observáis el cielo, la veréis sobrevolar las playas y calles de Calafell.

El Pez Nicolau de Vilanova i la Geltrú

Nicolau era un muchacho de Vilanova i la Geltrú, hijo de pescadores. Le gustaba tanto el mar que se pasaba el día en la playa y nadaba durante horas y horas. Recogía conchas y estrellas después de los temporales e iba a recibir a las barcas cuando llegaban. Su madre, cansada por los esfuerzos para sacarlo del agua, un día lo maldijo exclamando: “ojalá te conviertas en un pez”. Y así sucedió. La piel se le volvió verde y escamosa y las extremidades se transformaron en una cola acuática. Nicolau probó vivir así en tierra, pero era demasiado incómodo y decidió vivir en el mar para siempre. Dicen que una vez al año, generalmente en el mes de marzo, se le suele ver. Pero hay que ir con mucho cuidado porque si te mira con sus ojos rojos, llenos de adarce, se te pueden volver blancos todos los cabellos.

El Dragón Gar i Got de Castelldefels

Hace muchos, muchos años, un dragón muy bueno con dos cabezas, una para vigilar el mar y la otra la montaña, se bajó de la montaña porque se sentía solo y llegó hasta Castelldefels, donde se quedó. Se llamaba Gar i Got y se dedicaba a defender la villa de las invasiones piratas. Pero un buen día, por desgracia, apareció una bruja para resucitar las fuerzas del mal: Lucifer y sus guardianas maléficas. A partir de entonces todo fue destrucción y oscuridad en la comarca. Para acabar con esta situación y devolver la alegría a la villa, el caballero Guifré el Pilós, con la ayuda del dragón, se enfrentó a la bruja. Guifré quedó malherido y al verlo, el dragón fue corriendo a buscar a las mujeres de agua que vivían en las fuentes y estanques cercanos para que le curaran. Finalmente, Guifré y el dragón Gar i Got, liberaron a la villa de las fuerzas del mal.

La Loba  de Calella

Una leyenda local de primera mitad del s. XX habla de la Loba de Calella. Esta historia verídica empieza cuando un payés del pueblo, Francesc Coll, conocido como Quico de la casa de los Urrel·li, cuenta una tarde en la taberna del pueblo que ha visto un lobo vagando por sus tierras. Alarmados, los habitantes de Calella decidieron organizar una batida para capturarlo y poder vivir tranquilos. Una vez muerta la bestia, y cuando todo el pueblo hablaba del tema, apareció una mujer muy angustiada que vivía en un caserío entre Sant Pol y Calella. Buscaba a su perra de raza pastor alemán que se había perdido hacía poco. El temido lobo resultó ser la perra de la Sra. Montaner que había sido abatida por su apariencia y por la ignorancia de la gente. Así es como esta perra entró a formar parte de la leyenda e historia de Calella.

El joven Pirata Dragut de Pineda de Mar

Según cuentan y recuerdan los viejos pescadores de la zona, hace mucho, mucho tiempo, había un joven y temible corsario otomano que atemorizó la costa de Pineda de Mar. Se llamaba Dragut y se dedicaba a abordar barcos por toda la costa del Mediterráneo hasta que un buen día lo capturaron. Pero tuvo suerte y el temido pirata Barbarroja lo liberó pagando una buena cantidad de dinero y lo convirtió en su discípulo. Un buen día apareció capitaneando once galeras para desembarcar en Pineda. Los aldeanos se resistieron, pero los hombres de Dragut eran muchos y muy violentos. En poco tiempo incendiaron muchas casas del pueblo y saquearon la iglesia. Precisamente aquí, en la puerta de entrada, se puede ver una inscripción que recuerda el ataque del pirata Dragut para que todos los habitantes de Pineda tengan presente los peligros del mar.

La Mujer de agua de Santa Susanna

Las mujeres de agua, también conocidas como encantadas o hadas, son seres de la mitología catalana que vivían en torrentes, pozas, saltos de agua, lagos… y custodiaban las aguas de los bosques. En el estanque de Can Ratés vivía una de ellas. Según cuenta la leyenda, las mujeres de agua impregnaban la naturaleza con su elegancia y belleza. Le daban un toque de gracia. Con la llegada del buen tiempo tejían la primavera. Cosían ramas robustas y profundas raíces de los árboles, dispersaban las semillas y hacían florecer las flores. Mientras trabajaban, sin embargo, no se las podía molestar. Si alguien se atrevía a molestarlas podía acabar zambulléndose en la fuente del olvido, donde podía perder la memoria, o convertido en una piedra durante un rato. Si os acercáis a Can Ratés, quizás la veis trajinando por el estanque, pero no las distraigáis o ya sabéis cómo acabareis.

El Murciélago Gigante de Malgrat de Mar

Antaño, en Malgrat de Mar, unos muchachos salieron de excursión por las antiguas minas de hierro de Can Palomeres. Como estaban abandonadas no creyeron encontrar nada, pero ¡oh, sorpresa!, vieron un montón de pequeñas criaturas colgadas boca abajo de forma que parecía que estuvieran dormidas. Los muchachos, grandes amantes de los animales, decidieron guardar el secreto de la existencia de esa gran colonia, ya que corría la voz que existía un murciélago gigante que visitaba el pueblo durante la noche y mucha gente lo quería echar. Como agradecimiento, los murciélagos se encargaron de eliminar las plagas de mosquitos durante el verano, polinizar las plantas durante la primavera y, sobre todo, no salía a dar vueltas a media noche por el pueblo para no asustar a los habitantes de Malgrat. Ese pacto ha durado hasta hoy en día. Nadie volvió a ver al murciélago gigante.

El Guerrero Invencible de Blanes

Cuentan que en Blanes había un personaje muy conocido que se llamaba Theolongo Bacchio. Este caudillo íbero es una leyenda para la población de la costa, donde le llaman el Guerrero Invencible. Su gran gesta fue defender Blanes luchando contra el ejército cartaginés de Aníbal durante la segunda Guerra Púnica. Su mérito fue que nadie era capaz de ganarlo en ninguna batalla por mucho que lo intentaran. ¿Cuál sería su secreto? Pues muy sencillo: el hierro. Resulta ser que los íberos no solo tenían buenas tácticas de guerra, sino que además podían fabricar todo tipo de escudos, lanzas, cascos y puñales para hacer frente al enemigo. En cada batalla que se llevaba a cabo se fabricaban nuevas armas. Siempre tenían reservas y estaban preparados para luchar hasta el final. Y así fue como Blanes pudo resistir el ataque del ejército de Aníbal.

El Demonio sin Asta de Lloret de Mar

En la ermita de Santa Cristina de Lloret de Mar se encuentra un demonio sin un asta. Cuenta la leyenda que un pescador francés que ejercía también de contrabandista naufragó un día de muy mala mar ante la costa de Lloret. Sobrevivió al temporal agarrado a un barril vacío. Estaba tan desesperado que hizo una promesa a Santa Cristina, la patrona de la población, si sobrevivía. Pero he aquí que cuando el hombre llegó a la playa había perdido la razón y la memoria a causa del naufragio. Pasaron los años y un buen día, el marinero recuperó la memoria. Entonces se fue corriendo a la ermita y arrancó el asta al demonio que tentaba a la santa, diciendo: “He aquí el símbolo del mal en este mundo, arrancado y destruido como os prometí”.

El Pez Mular de Sant Feliu de Guíxols

El pez Mular era un cetáceo portentoso capaz de sumergirse hasta las profundidades abismales. También se le conoce como cachalote. Vivía en las aguas de la costa de Sant Feliu de Guíxols y se zampaba calamares gigantes como si nada. Era temido y respetado por los marineros a causa de su medida excepcional y su fuerza inagotable. Pero como cuenta la leyenda, a pesar de ser un gigante marino, lloraba como una criatura. ¿Y por qué?, os preguntaréis. Parece ser que en realidad había sido un pirata. Este había construido una embarcación en forma de pez para abordar a los barcos de los marineros de la zona, así podía acercarse a ellos sin levantar sospechas y atacarles por sorpresa. Y como castigo por sus acciones, se convirtió en un pez. Si os acercáis a la costa de Sant Feliu de Guíxols, quizás todavía podréis oír su lloro.

La Serpiente de Castell – Platja d’Aro

Cuenta la leyenda que en Castell – Platja d’Aro vivía una serpiente enorme que llevaba en la boca una piedra preciosa que había encontrado en las profundidades del mar. Esta joya, muy brillante, le proporcionaba vitalidad y longevidad. La serpiente tenía por costumbre bajar cada día desde Fanals (parte de montaña de Platja d’Aro) hasta la playa para bañarse, pero antes de entrar en el agua, como era muy desconfiada, siempre escondía la piedra en la arena para no perderla. Un buen día, un rico heredero del pueblo, muy astuto, aprovechó mientras la serpiente se estaba bañando para robarle su más preciado tesoro. La serpiente, al darse cuenta, fue a buscarle a su castillo. Enfurecida, empezó a golpear el castillo con la cola hasta hundirlo y sepultar a todos los habitantes del castillo, pero el heredero ya había huido con la piedra. Desde entonces, jamás nadie ha vuelto a ver la serpiente.

El Fantasma de la Calabaza de Calonge – Sant Antoni

Parece ser que antaño, en Calonge – Sant Antoni existía un misterioso fantasma que vestido con una sábana y una calabaza por sombrero paseaba y aterrorizaba a todo aquél que pasaba por los alrededores del Camí Fondo, en el barrio de L’Illa, a partir de las doce de la noche. Una noche, dos personas del pueblo conocidas como Cabra y el abuelo Lonso, decidieron capturar al fantasma y acabar con el misterio de una vez por todas. Se escondieron detrás de unas zarzas del camino y esperaron pacientemente. Cuando apareció, le asaltaron y le apalizaron para desenmascararle. Al final, el Fantasma de la Calabaza resultó ser una mujer del pueblo, Rita “Cinco Horas”, que tenía fama de ser mala. Se desconoce si lo hacía para divertirse o con malas intenciones, pero después de la paliza que recibió ya no salió jamás a asustar a nadie.

La Reina de les Sirenas de Torroella de Montgrí – L’Estartit

Cuenta la leyenda que los pescadores de Torroella de Montgrí – L’Estartit veían a la Reina de las Sirenas las noches de luna llena. Esta vivía en un suntuoso palacio submarino bajo las Illes Medes, rodeado de coral y estrellas de mar. Una noche de invierno, cuando la luna luce más, la Reina salió a cantar y bailar a la orilla de la playa, ondeando su larga cabellera roja. Los pescadores sabían que, si se acercaban, desaparecería, pero un pastor de los Pirineos que no sabía nada, la oyó cantar y se quedó a escucharla. Se vieron a lo lejos y se enamoraron. Cuando el pastor volvió a la montaña, no dejaba de pensar en ella y se moría de tristeza. Una noche que la Reina cantaba, el pastor se puso en camino hacia el mar y ella hacia la montaña. Se encontraron en medio de la llanura y producto del amor, plantaron la cabaña… que fue el Empordà.

La Condesa de Molins de Sant Pere Pescador

En Sant Pere Pescador, Teresa Molins, conocida como la Condesa de Molins, es todo un personaje de leyenda. Esta bandida utilizaba el título solo como nombre de guerra. Después de que Sant Pere Pescador cayera ante las tropas francesas durante la Guerra del Francés, se quedó sin nada y decidió convertirse en bandolera. Junto con su banda, la Condesa se dedicó a asaltar a ricos que viajaban por caminos reales y después repartía el botín entre los más pobres. Cansada de esta vida y de tantas aventuras, se recluyó en un convento durante un tiempo, pero la echaron por su mala reputación, así que decidió volver con los bandoleros al Castillo de Quermançó donde vivían. Después de tanto tiempo separados, la buena sintonía dio paso a las traiciones y un buen día, la Condesa decidió quemar el castillo y desaparecer.

Les Encantades de Roses

Les Encantades, una especie de sirenas o mujeres de agua, son las protagonistas de esta historia que nos lleva hasta la bahía de Roses. Cansadas de seducir a los marineros, se fueron a vivir a tierra, a un lugar denominado Les Coves de les Encantades, justo a los pies de la sierra de Rodes. A menudo se dedicaban a hechizar, con sus cantos y risas tentadoras, a los feligreses que asistían a misa en el monasterio de Sant Pere de Rodes. Un buen día, unos muchachos traviesos que paseaban por el bosque, a escondidas quitaron el velo a una encantada ya que en aquellos tiempos se tenía la creencia de que quien quitaba el velo a una sirena se convertía en un hombre afortunado. Ella, al darse cuenta, se enfadó y les fulminó con la mirada, convirtiéndoles en dos rocas en la orilla del mar que hoy en día se conocen como las de Els Fadrins encantats, en el Cap de Norfeu.

El Hombre Corteza de la Vall d’en Bas – Les Preses

Si visitas la Vall d’en Bas – Les Preses, fíjate bien cuando pasees por el bosque. Es muy probable que tropieces con una criatura de carne de madera y sangre blanca; con los pies cubiertos de raíces, brazos vestidos de hojas y espinazo protegido con piel de corteza. Se conoce como el Hombre Corteza, un genio del bosque milenario que protege las arboledas y bosques y tiene como misión preservarlos y cuidarlos. ¿Cómo lo hace? Si conviene interceptar el paso a los indelicados y curiosos que no respeten los árboles, se confabula con las zarzas y aulagas (todos arbustos espinosos) para que desistan de entrar. Muchas veces, desde las profundidades del bosque se oye su aullido. Es su forma de lamentarse de que los árboles, hoy en día, ya no sean venerados como antaño. Y también nos recuerda que son seres vivos que sufren y tienen memoria.

Las Brujas del Pedraforca de Berga

Hace muchos años, los sarracenos atemorizaban a las gentes del Pedraforca. Un día, después de una noche de ruidos extraños y gritos de bestia salvaje, apareció de repente un castillo sobre la cima de la montaña que parecía obra del diablo. Desde allí, los sarracenos atacaban a todo aquél que se acercase. Los aldeanos, viéndose dominados por las fuerzas del mal, empezaron a rezar un día tras otro con la esperanza que se acabase. La última noche del año, la noche de San Silvestre, una gran tormenta de rayos y truenos hundió la cima y del castillo encantado solo quedó una tartera de rocas en medio de dos puntas. Desde entonces la cima del Pedraforca tiene esta curiosa forma y se comenta que cada noche de San Silvestre se oyen gritos arriba en la montaña: son las brujas que celebran una fiesta recordando el castillo encantado.

Los Manairons de Las Valls d'Àneu

Los manairons eran unos duendecillos o genios diminutos que vivían bajo tierra. Los leñadores, payeses y buscadores de setas salían a buscarles al bosque para que ayudaran en las tareas del campo, ya que eran muy trabajadores. Cuando les encontraban les metían dentro de un canutillo de agujas de coser, de una caja de cerillas o incluso, en la hendidura del mango de la hoz, ¡donde podían caber millares! Una vez liberados realizaban todo tipo de tareas imposibles como desviar el curso del río, allanar montañas u ordenar piedras de canto rodado. Pero también realizaban tareas más corrientes como descender hasta la mina o forjar el hierro. Nunca estaban quietos y eran tan exigentes que, si no se les asignaba suficiente trabajo o se quedaban sin, se enfadaban muchísimo. En el Pallars, se les considera los autores de los megalitos y de los puentes construidos en lugares inaccesibles.

Les encantàries de la Vall de Boí

Cuentan que la Vall de Boí estaba lleno de encantàries. Estas pequeñas hadas misteriosas, o mujeres de agua, que vivían a la orilla de los ríos y los estanques tenían el poder de regenerar la naturaleza. Las podías encontrar a la vera del camino dels Ports de Rus de Taüll, escondidas en la cueva de la Roca de la Carrera de Barruera o en el barranco d’Ecorts de Cóll. Las encantaires a menudo lavaban la ropa cerca del río. Una noche, un hombre que las había visto, les arrebató a escondidas una toalla. Cuando lo vieron exclamaron: “Tira que tirarás, si te la llevas, ni rico ni pobre serás”. Y así sucedió. Parece ser que, en aquella época, poseer una pieza de ropa traía fortuna, pero las cosas también pueden ir mal. Dos muchachas que también lo intentaron, no podían salir de la pobreza por más que trabajaran hasta que quemaron esa toalla.

El Niño de las Muntanyes de Prades

Si existe un personaje valiente, decidido y avispado que hizo historia en Prades, ese es el Niño. Pere Balcells i Masgoret, hijo de pastores de las Muntanyes de Prades, abandonó el pueblo con 15 años para presentarse voluntario a la partida del coronel Moore durante la tercera guerra carlina. Quizás no fue a la escuela, pero su gran orientación y decisión lo convirtieron en coronel de su propia partida con tan solo 17 años. Sus gestas popularizadas por los periódicos de la época lo convirtieron en un guerrillero famoso que día tras día, reclutaba nuevos seguidores. Sus enemigos le llamaban el “Pastor de Prades” o el “Tigre del Priorat”. Se desconoce si al final de la guerra fue herido de muerte, pero la historia cuenta que sus compañeros carlistas, envidiosos de su liderazgo lo hicieron desaparecer cuando tenía 20 años.

La Serena de Els Ports

Cuenta la leyenda que en la Sierra de Pàndols-Cavalls vivía una chica muy guapa que a causa de un desengaño amoroso se convirtió en una bestia fantástica, mitad mujer, mitad pájaro: Serena. Lucía una larga cabellera rojiza, tenía pico en lugar de boca y se alimentaba de la sangre del ganado de los pastores de la zona. Salía las noches de luna llena buscando compañía, pero lo que conseguía era asustar a la población de la zona debido a su tamaño y ferocidad. Un buen día, cansada de estar sola y de aterrorizar a la gente, se marchó. Su deseo por encontrar una cura a su maldición y sus grandes alas la llevaron hasta el macizo de Els Ports. Ahí se encontró muy a gusto. No era una bestia maligna, sino una más de la gran comunidad de aves de la zona. Ahí encontró su sitio y jamás se sintió sola.

¡SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES!

#CatHolaFamília

COLABORADORES

Leyendas en familia © 2018 Todos los derechos reservados